
Camagüey- No ha sido un año fácil para la vida cultural camagüeyana ni cubana. Los apagones prolongados, las limitaciones materiales y una ola de enfermedades que redujo la movilidad y la asistencia a espacios públicos marcaron el ritmo irregular del 2025.
Muchas veces la cultura tuvo que replegarse, reinventarse o sobrevivir desde la gestión mínima, el intercambio virtual o el aplazamiento constante. Aun así, no desapareció. Persistió como gesto, como empeño colectivo, como necesidad espiritual frente a un contexto adverso.
Desde peñas comunitarias y proyectos literarios en escuelas, hasta festivales, ferias de jóvenes e intercambios internacionales, artistas, promotores, periodistas y gestores sostuvieron una programación posible, hecha más de voluntad que de certezas.
El año cierra con eventos realizados “a pesar de”, con abrazos aplazados y reencuentros, con niños escuchando cuentos, jóvenes creando y comunidades defendiendo la alegría como derecho. Que el 2026 nos devuelva la luz estable y la salud plena, pero que no nos quite esta terquedad hermosa de seguir haciendo cultura, incluso cuando parece imposible.
Por Yanetsy León González/Adelante





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