Este 24 de febrero nos citamos con la Historia
- Detalles
- Última actualización: Jueves, 02 Mayo 2019 13:59
- Publicado: Viernes, 22 Febrero 2019 19:16
- Escrito por Norge GCI
- Visto: 129

“Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar colectivo e individual y la solidaridad humana”.
Así de claro se manifiesta en el Capítulo No.1 de la actual Constitución de la República de Cuba.
Marcados por esta pauta, el venidero domingo 24 de febrero ratificaremos en las urnas la esencia democrática de nuestro proceso social socialista y su nueva Constitución, cuyas bases jurídicas, económicas y sociales fueron aprobadas por nuestro Parlamento, siendo enriquecidas con las modificaciones populares propuestas por la ciudadanía a todo lo largo y ancho de nuestro “verde caimán”.
Este 24 de febrero no será un día cualquiera en nuestro calendario. Este 24 decidiremos el futuro de la Patria y, además, rendiremos merecido homenaje con nuestro accionar cívico a una de las fechas más representativas de nuestra historia, defendiéndola así como ellos lo hicieron: nos aprestamos a celebrar el 124 aniversario del reinicio de las luchas libertarias, la Guerra Necesaria, ideada y organizada por nuestro Apóstol José Martí.
Nuestro país, y en especial nuestra provincia, es rico en tradiciones constitucionales. La primera carta magna cubana surge en la manigua redentora, el 10 de abril de 1869 en la histórica Asamblea de Guáimaro, hecho sin precedentes hasta el momento y que abrió una nueva y definitiva etapa en el desarrollo socio político de nuestra isla. A partir de ella, le sucedieron otras que vinieron a cumplir un rol de igual importancia atendiendo a los momentos y hechos históricos que acontecían.
La Constitución de Baraguá, en 1878; la de Jimaguayú, en 1895; y la de La Yaya, dos años más tarde, todas firmadas durante las guerras hispano-cubanas. Como prólogo al período republicano, es aprobada la Constitución de 1901 que marcaría las pautas para la edificación de la República de Cuba, si bien esta nacería tronchada por la injerencia yanqui. Ya entrados en esta etapa, nace la Constitución de 1940 como un logro social y político, atendiendo a la realidad cubana de la época.
Con el triunfo revolucionario, nuestro pueblo ve nacer la actual, la Constitución de 1976, con sus diferentes reformas atemperándola a los diferentes momentos históricos en los cuales se ha visto inmersa nuestra nación.
Con la nueva Constitución, se pretende asentar nuestro presente, pero sobre todo, asegurar firmemente nuestros derechos, deberes y garantías ciudadanas. En dos palabras: nuestro futuro.
En resumen, “estamos defendiendo los principios por los cuales estamos escribiendo una de las páginas más gloriosas de la historia”, que diría nuestro eterno Comandante en Jefe. Una página, una historia que no tiene final; porque cada día nuestro pueblo le agrega una nuevo renglón, una nueva línea de heroísmo, de trabajo y sacrificio por lo que cree justo.
Y es que la Carta Magna, la Ley de Leyes, es el reflejo de la vida y obra de la Revolución, y de cómo queremos vivir y desarrollarnos las actuales y futuras generaciones de cubanos: libres, independientes y soberanos.
